Muerte, sepultura y resurrección: crucifixión y muerte de Jesús

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Todo cristiano, sea católico o protestante, debería reflexionar estos días acerca de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús; el acto máximo de humanidad y amor que un hombre (porque Jesús era hombre en ese momento, imaginemos su enorme sufrimiento) ha hecho por el hombre.
Crucifixión y muerte de Jesús: “Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: -¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti y a nosotros. Pero el otro lo reprendió diciendo: -¿No tienes temor de Dios, tú, que sufres la misma pena? Lo nuestro es justo, recibimos la paga de nuestros delitos; pero él, en cambio, no ha cometido ningún crimen. Y añadió: -Jesús, cuando llegues a tu reino acuérdate de mí. Jesús le contestó: -Te aseguro que hay estarás conmigo en el paraíso.
Era medio día; se ocultó el sol y todo el territorio quedó en tinieblas hasta medio tarde. El velo del santuario se rasgó por el medio.
Jesús gritó con voz fuerte: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Dicho esto expiró. Al ver lo que sucedía, el centurión glorificó a Dios diciendo: -Realmente este hombre era inocente.” Lucas 23: 39-47
‎”Lucas rodea la muerte de Jesús de acontecimientos cósmico: la oscuridad por falta del sol, y de un fenómeno de tipo religioso, pero también de connotaciones universales: el velo del templo que se rasga…. el acceso a Dios obstaculizado por el velo del templo ha quedado roto, con lo cual ya no hay ninguna barrera para nadie; aunque injusta, la muerte de Jesús tenía que inaugurar esta nueva era”
Si recordamos bien Jesús muchas veces dijo que el era el camino pero también la luz y la vida, he aquí un equivalente simbólico importante: Luz/vida por lo tanto su equivalente simbólico opuesto sería Oscuridad/muerte, aquí podemos agregar uno más oscuridad/muerte/pecado.
Cuando el sol se oculta cada día dándole paso a la oscuridad de la noche nosotros tenemos la certeza de que al día siguiente volverá a salir trayendo la luz, esa luz que nos permite continuar con nuestras actividades diarias, el movimiento del día a día, que nos permite seguir con nuestras vidas, dónde todo es claro y seguro pues somos librados de los  peligroso se puede ocultar bajo las sombras de la noche (ignoremos el hecho de que contamos con luz eléctrica pues estamos hablando simbólicamente: lenguaje que nos trasmite más que una realidad física); así Jesús se oculto dando paso a la muerte que se manifestó también como un acontecimiento cósmico (en pleno medio día se oculto el sol) simbolizado por la oscuridad, pero siempre manteniendo la esperanza (él y los que en él creían) que volvería a traer la vida/luz (él es la luz y la vida) con su resurrección.
¿Por qué debía morir Jesús? es tan compleja la interrogante que sería imposible abarcarla aquí y abarcarla yo. Para mi Jesús debía conocer el camino de la muerte (la muerte tomada también como separación de Dios: “Dios mio, Dios mio,¿por qué me has abandonado? ) para dos cosas específicas: ser el camino de los hombres, puesto que el vivió y murió es el único que conoce el camino y ser la luz/vida/santidad contraponiéndose a sus opuestos oscuridad/muerte/pecado; estas dos para finalmente ser un intermediario entre Dios y el ser humano “La deidad solar es el demiurgo o el intermediario directo entre lo celeste y lo terreno, quien responde con eficacia a las mayoría de las peticiones humanas”
Jesús, siendo hombre (repito: imaginemos su sacrificio) e hijo de Dios, murió por nosotros para algo mucho más grande que perdonar nuestros pecados.
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