Religión: entre lo sagrado y lo profano.

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En noviembre del año pasado habíamos empezado un estudio acerca del canon bíblico pero antes de hablar de la canonización  propiamente hay que aclarar en la medida que sea posible (se trata de conceptos difíciles o imposibles de asignarles un significante fijo) algunos conceptos:

¿Qué entendemos por religión?

Primero debemos aclarar que no vamos a hablar de religión como institución u organización sino como fenómeno religioso, experiencia colectiva y personal.

Con respecto a esta idea de religión hay muchos desacuerdos entre los estudiosos acerca de cuál es su significado y varía según los distintos lentes desde los cuales se ve el fenómeno (sociológico, antropológico, historia de las religiones, psicoanalítico, etc) ¿Cuál es la definición correcta? No podemos hablar de un único concepto, hay aproximaciones, definiciones más exactas que otras, pero no podemos pensar en absolutismos cuando de religión se trata.

Otro aspecto que debemos tener claro es que hay muchas religiones, el cristianismo no es la única religión existente; y tampoco las religiones más conocidas actualmente son todas las que existen o existieron. Ha habido miles de religiones a lo largo de la historia y a lo ancho del planeta. Donde hubo o hay un grupo humano ha existido un sistema de creencias y un fenómeno religioso.

El fenómeno religioso está íntimamente relacionado con el sistema de creencias con respecto a lo sagrado y lo profano. La mayoría de las definiciones concuerdan con anteponer estos dos conceptos y relacionar lo sagrado con la vida religiosa y lo profano con la vida secular; no obstante yo concuerdo con la posición de Mircea Eliade, importante investigador de la historia de las religiones, con respecto a que esta contraposición no es del todo correcta; se trata más bien de una dialéctica entre lo profano y lo sagrado.

Debemos partir del hecho de que toda religión conlleva una experiencia religiosa  gracias a su elemento sagrado, y entender que a través de la experiencia religiosa “el hombre toma conciencia de cierta “modalidad de ser” en el cosmos y asume responsabilidades que no se pueden expresar…”1 por esta razón no se puede partir de un único enfoque para estudiar lo complejo y ambiguo de lo sagrado.

Podemos explicar (o aproximar más bien) de lo sagrado como un acontecimiento o manifestación especial que se sale de lo cotidiano, de lo normal; eso cotidiano es lo profano. Así vemos que lo profano no es necesariamente lo malo o pecaminoso sino lo cotidiano, lo no eterno.  Lo sagrado es aquello eterno, absoluto, esencial, lo divino, transhistórico y transhumano.

De esta manera podemos comprender que lo sagrado no puede existir sin lo profano pues sin este lo sagrado (lo especial, lo fuera de lo cotidiano) no podría ser revelado o manifestado y por lo tanto no existiría la separación entre sagrado y profano, que sustenta el fenómeno religioso; se trata de una relación paradójica.

La religión no es solo un sistema de creencias, organizaciones e instituciones; sino que entra en juego la experiencia de lo sagrado (que no se puede vivir sin lo profano) y esto está relacionado con una idea de “ser”, de vida, de cosmovisión.

Por lo tanto sería incorrecto decir que se es cristiano pero que no se es religioso, una frase muy común en la actualidad a causa del uso equivocado de religión donde se relaciona meramente con los dogmas, la ritualidad, etc. Al decir que somos cristianos es porque una experiencia no cotidiana (la aceptación de Cristo) o sea sagrada, irrumpió en nuestro ámbito profano (esto no quiere decir que lo profano desaparezca, recordemos que se trata de una dialéctica entre lo profano y lo sagrado) y nos dio una nueva visión de mundo, cosmovisión que se va a establecer por medio de un lenguaje simbólico; por lo tanto es una experiencia religiosa por sí misma.

Igualmente no podemos hablar del cristianismo como única religión puesto que las otras religiones también conllevan experiencias sagradas y se movilizan dentro del sistema dialéctico de los profano y lo sagrado por lo cual son reales; desde un punto de vista cristiano podríamos decir que sus sistema de creencias no es verdadero para nosotros, sin embargo sería un error afirmar que su religión no es real porque se pasaría por alto su esencia.

1. Kattia Chinchilla, Conociendo la Mitología.

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