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Paralelos del Salterio con textos del Antiguo Cercano Oriente

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El salterio (así como otros textos bíblicos) se asemeja mucho a otra literatura de diversas culturas y lugares (babilonica, egipcia, hititas. Incluso el mito del diluvio se repite en culturas tan lejanas con las que Israel no pudo tener ningun contacto, pero esto es ya otro tema).

El salmo 17, nuestro ejemplo, tiene un gran paralelo con la primera oración de tres oraciones egipcias llamadas visir del pobre. Estas oraciones no eran parte del culto sin embargo expresa una real suplica hacia la divinidad, tratan de unos hombres acusados ante la justicia y ante unos jueces corruptos, por lo tanto los hombres acusados injustamente acuden al dios Amón.

La oración que tiene un gran paralelo con el V. 6 del salmo 17 se llama Oración a Amón, juez justo:

“Es Amón-Re, el primero que fue rey,

dios de la primera vez, Visir del pobre,

que no acepta un presente inicuo, que no se pronuncia por el que da un testimonio

ni concede su mirada al que promete.

Amón juzga a la tierra con su dedo y habla al corazón.

                                           Discierne al culpable a quien envía al brasero,

                                                            Pero el justo es para el Amenti (morada de los justos)”[1]

(aquí Amón no juzga según la palabra porque puede ser un testimonio falso, sino según su justicia)

El paralelo es principalmente con la temática: tanto en el salmo 17 con en la oración a Amón los poetas narran que están siendo calumniados, culpados por algo que no hicieron, ambos se suponen inocentes y el único que los puede librar en la divinidad. También en ambos poemas se apela a la venganza de los malvados, en el salmo 17 el salmista pide que muera y en la oración a Amón el poeta pide que se le envié al infierno. Al igual que el justo en el salmo 17 que “veré tú rostro en justicia…”, igual en la oración a Amón el justo será recompensado en la morada de los justos. Porque la divinidad en ambos casos tiene la certeza de esto, siempre apela por el justo.

La otra oración esta relacionada con el V. 6 del Salmo 17, es la oración tres, llamada Suplica a Amón defensor:

Piloto que conoce el agua, oh Amón timonel

Que da pan al que nada tiene,

Que hace vivir al servidor de su casa.

No tomó para mí a un grande como defensor,

Ni me ligo a un hombre de recursos;

Mi partido no se confía al brazo de un hombre

Que está en la casa de ()

Porque mi señor es mi defensor.

Yo conozco su fuerza; se le llama defensor-de- brazo-poderoso.

¡Pero solo él es poderoso!

Oh Amón que sabe perdonar,

Que escucha al que grita hacía él;

Amonrasonther (Amón rey de los dioses), toro de brazo fuerte,

Que se complace en el poder.

Salmo 17 V.6 :

Yo te he invocado, porque tú me has respondido; inclina tú oído hacía mí y escucha mis palabras, oh Dios.

En ambos textos vemos reflejados divinidades que son justas y que protegen y acuden al desprotegido. En los dos poemas los poetas también confirman la confianza que tienen en su dios: los textos parecieran seguir una lógica “yo confió porque él escucha al que calma, porque es poderoso, porque es justo…” el dios es más poderoso que los enemigos que están calumniando contra la victima, a pesar de que el enemigo es como un león peligroso, en el salmo 17. En las oraciones a Amón el enemigo son los mismos jueces: Ambos textos se asemejan a que los enemigos tienen poder y son influyentes.

Tanto en el salmo como en el texto egipcio pareciera que los poetas tienen problemas judiciales o que son calumniados y “En ambos casos Dios, de quien deriva toda justicia, es considerado como el juez imparcial e íntegro, capaz de defender al oprimido contra sus adversarios ricos e influyentes”[2]  igual se debe notar la importancia del salmista y el poeta de declararse justo e inocente.

Además en ambas oraciones a Amón se utilizan simbolismos parecidos a los que se utilizan en el salmo 17, simbolismos referentes a partes del cuerpo y a el valor de la acción que tienen, por ejemplo en la primera oración Amón concede su mirada al bueno, juzga con su dedo y habla al corazón: es un dios justo y responde. En la oración de Amón defensor se usa el simbolismo del brazo para designar fortaleza o debilidad, el brazo de los hombres es débil y engañoso, el brazo de Amón es fuerte. Otro simbolismo para designar fortaleza a la divinidad en esta oración es la del toro, Amón es un toro de brazo fuerte. En el salmo el simbolismo de león se utiliza para el enemigo y para referirse que es peligroso sin embargo después el que se allá usado ese simbolismo de poder para el enemigo hace notar que aun así Yahvé es más poderoso porque existe la certeza que los va a derrotar.


[1] Equipo “Cahiers Evangile”, Oraciones del Antiguo Oriente, Estella: Verbo Divino, 1979, 86.

[2] Equipo “Cahiers Evangile”, Oraciones del Antiguo Oriente, Estella: Verbo Divino, 1979,87.

Temas de los Salmos y sus respectivas estructuras

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Si bien la retórica en los salmos es indispensable para divulgar esa búsqueda del auxilio de Dios y de su cercanía, se necesita también temas que trasciendan hacía esa “realidad” que está más allá de lo que nosotros consideramos “real”.

Rápidamente, los salmos se dividen en dos temas grandes: Súplica y alabanza. Dentro del primero hay salmos de suplica individual y colectivos, y en el segundo hay salmos de alabanza individuales y colectivos, e himnos.

La estructura de los salmos de suplica casi siempre es la siguiente:

Invocación a Dios, descripción del problema, pedido de ayuda, afirmación de confianza, afirmación de inocencia, voto (o promesa)  y conclusión. Expresan situaciones de amenaza, de persecución, de peligro, de enfermedad, de desgracia…

Ejem.

SALMO 7

Alabaré al Señor porque es justo
7:1 Lamentación de David. La que cantó al Señor a propósito de Cus, el benjaminita.

Invocación inicial
7:2 Señor, Dios mío, en ti me refugio:
sálvame de todos los que me persiguen;
7:3 líbrame, para que nadie pueda atraparme
como un león, que destroza sin remedio.

Declaración de la propia inocencia
7:4 Señor, Dios mío, si cometí alguna bajeza,
o hay crímenes en mis manos;
7:5 si he pagado con traición a mi amigo
o he despojado sin razón a mi adversario:
7:6 que el enemigo me persiga y me alcance,
que aplaste mi vida contra el suelo
y deje tendidas mis entrañas en el polvo. Pausa

Apelación al Juicio de Dios
7:7 Levántate, Señor, lleno de indignación;
álzate contra el furor de mis adversarios.
Despierta para el juicio que has convocado:
7:8 que una asamblea de pueblos te rodee,
y presídelos tú, desde lo alto.
7:9 El Señor es el Juez de las naciones:
júzgame, Señor, conforme a mi justicia
y de acuerdo con mi integridad.
7:10 ¡Que se acabe la maldad de los impíos!
Tú que sondeas las mentes y los corazones,
tú que eres un Dios justo, apoya al inocente.
7:11 Mi escudo es el Dios Altísimo,
que salva a los rectos de corazón.
7:12 Dios es un Juez justo
y puede irritarse en cualquier momento.
7:13 Si no se convierten, afilará la espada,
tenderá su arco y apuntará;
7:14 preparará sus armas mortíferas,
dispondrá sus flechas incendiarias.

El pecador, autor y víctima de su maldad
7:15 El malvado concibe la maldad,
está grávido de malicia y da a luz la mentira.
7:16 Cavó una fosa y la ahondó,
pero él mismo cayó en la fosa que hizo:
7:17 su maldad se vuelve sobre su cabeza,
su violencia recae sobre su cráneo.
7:18 Daré gracias al Señor por su justicia
y cantaré al nombre del Señor Altísimo.

La estructura de los salmos de alabanza:

Acción de gracias, mención de la angustia de la cual se fue liberado, alabanza a Dios, acción de gracias celebrada en el culto. Se diferencia del himno porque los de alabanza responden a un hecho concreto y el himno a la naturaleza y creación  de Dios. Los temas de alabanza son liberación, perdón, salvación…

Ejem.

SALMO 148

Alaben el nombre del Señor
148:1 ¡Aleluya!
Alaben al Señor desde el cielo,
alábenlo en las alturas;
148:2 alábenlo, todos sus ángeles,
alábenlo, todos sus ejércitos.
148:3 Alábenlo, sol y luna,
alábenlo, astros luminosos;
148:4 alábenlo, espacios celestiales
y aguas que están sobre el cielo.
148:5 Alaben el nombre del Señor,
porque él lo ordenó, y fueron creados;
148:6 él los afianzó para siempre,
estableciendo una ley que no pasará.
148:7 Alaben al Señor desde la tierra,
los cetáceos y los abismos del mar;
148:8 el rayo, el granizo, la nieve, la bruma,
y el viento huracanado
que obedece a sus órdenes.
148:9 Las montañas y todas las colinas,
los árboles frutales y todos los cedros;
148:10 las fieras y los animales domésticos,
los reptiles y los pájaros alados.
148:11 Los reyes de la tierra y todas las naciones,
los príncipes y los gobernantes de la tierra;
148:12 los ancianos, los jóvenes y los niños,
148:13 alaben el nombre del Señor.
Porque sólo su Nombre es sublime;
su majestad está sobre el cielo y la tierra,
148:14 y él exalta la fuerza de su pueblo.
¡A él, la alabanza de todos sus fieles,
y de Israel, el pueblo de sus amigos!
¡Aleluya!

Simbolismos y retórica en los salmos:

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  Los salmos están llenos de métrica, palabras claves, paralelismos, simbolismos… y todos estos lo hacen lo que son.

 

Hay palabras claves de inclusión que son las que se repiten al principio y al final del salmo y pueden ser sinónimos o tener distintos sentidos

Ejem.

Salmo 32

“¡Feliz el que está absuelto de culpa,

A quien le han enterrado su pecado!

Alégrense en el Señor, regocíjese los justos,

Canten jubilosos los rectos de corazón.

 

 También hay  palabras en serie que se repiten a lo largo del salmo y son las mismas palabras o sinónimos

Ejem.

Salmo 21

“Señor, el rey festeja tu triunfo,

¡Cuánto se alegra por tu victoria!

 

 Y hay palabras de gancho que son las que se repiten con alternancia y forman paralelos.

Ejem.

Salmo 17

17:3 (si examinas) mi corazón
y me visitas por las noches,
si me (pruebas) al fuego,
no encontrarás malicia en mí.  

 

 Estas son utilizadas para enfatizar en la idea en lo que se quiere expresar, para redundar con sentido, para oponer ideas, para completar ideas y para duplicar una idea. Recordemos también que el simbolismo abre una increíble posibilidad de interpretaciones y significados.

 

Otro elemento importante en el salterio y que se observan en algunos salmos son los estribillos que son estrofas que se repiten a través del poema. El salterio es un texto que es interpretado con música.

Es importante tomar en cuenta la lengua en que eran cantados los salmos, el hebreo, ya que esta le da su carácter esencial. Los hebreos con su idioma disponen de dos medios sonoros frecuentes: Las asonancias (igualdad de vocales en la terminación de dos palabras) y las aliteraciones (repetición del mismo sonido sobre todo con las consonantes), estas le dan ritmo al verso fundamental en la música.

 

El hebreo como lengua en si también es importante porque es una lengua concreta, no abstracta por lo que son necesarias las metáforas y las imágenes para expresar lo más profundo, inconcreto e inexplicable que solo es posible de expresar por medio de los símbolos.

5 preguntas básicas de los salmos: ¿Qué dice el salterio?

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Qué nos dice los salmos, qué encontramos en ellos, qué querían expresar los salmistas, qué entendía la comunidad o más bien qué son los salmos y por lo tanto qué encontramos en ellos.

 Pero va más allá de una experiencia humana, se trata de, como dice Schökel, comprender la experiencia humana (que radica del por qué) poéticamente expresada (sin olvidar que no se debe entender experiencia humana como propiamente la del autor sino en general).

 Antes de continuar es preciso que añada un recuerdo que me quedo del libro El amor en los tiempos del cólera del autor colombiano Gabriel García Márquez, ya que el entendió que es poesía:

Florentino Ariza, uno de los personajes principales, poeta y enamorado sufriente, se dedico en un momento de la novela (imagínenoslo sentado en medio de un remedo de ciudad, en medio de la feria del agricultor: de los gritos de la gente, las gallinas, en medio de todos los suyos) a escribir poemas de amor y despecho para los demás. Sí, la gente llegaba donde Ariza con el cuento de que estaban enamorados, de quién y cómo, y él les escribía un poema de amor para que el amante se lo entregara a la muchacha o muchacho. Las personas que llegaban hacer uso de su servicio y las personas que recibían el poema se sentían tan identificadas con lo que él escribía que terminaban enamorados uno del otro como si lo hubieran escrito ellos mismos.

 Precisamente eso pasa con los salmos, quizá el tema no es el amor, pero la poesía es universal “En poesía no cuenta lo que sintió de hecho el autor, sino su expresión valida. Valida quizá para él, valida principalmente para el lector”1

 El carácter de poesía le da al salmo una importancia relevante. Pero ¿en qué se diferencia el salterio de los demás poemas? que estos poemas expresan o cantan una experiencia religiosa, el creyente se dirige a Dios con ellos. La oración puede ser tanto vista desde lo individual como compartida con la comunidad.

 Tanto para que la oración como el poema  (los salmos son ambos) trascienda (que es lo que se busca) deben lograr que los demás más que los comprendan lo apropien, que la gente se diga “yo me siento igual” “a mí me está pasando eso”… y el modo en que lo logra los dos es por medio del lenguaje simbólico que acerca al lector y lo invita a sentir lo que se expresa.

 En la próxima publicación hablaré acerca del simbolismo en los salmos.

1  Alonso Schökel, Treinta Salmos: poesías y oraciones, Ediciones Cristiandad, 1981, 26.

5 preguntas básicas de los salmos: ¿Por qué se escribió el salterio?

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 El por qué de los salmos es sencillo  y se resume en el hecho de que somos humanos y siempre lo hemos sido y, como humanos que somos, tenemos necesidades que a veces sentimos que solo pueden ser resueltas por un ser superior, tenemos angustias que si se quedan adentro carcomen el alma, la mente y el cuerpo,  también tenemos alegrías, y algunas veces somos agradecidos. Seguimos siendo humanos y continuamos lamentándonos y cantando himnos. (Tal vez no necesariamente a Yahvé).

 El por qué del salterio puede ser muchas cosas, como los cristianos que lo interpretan como una profecía de Jesucristo; pero radica más en las experiencias que tienen las personas y de las cuales no pueden escapar por lo que necesariamente las interiorizan, interpretan y por ultimo expresan. Con este último verbo podemos ver que el por qué de los salmos también puede ser el hecho de que se vive en sociedad y (aunque hoy se apela a la individualidad) existe y siempre existirá una necesidad extrema de compartir un sentir con los que nos rodean.

 Así que los salmos fueron hechos por la necesidad humana de los judíos (que era un pueblo acostumbrado a vivir en comunidad) y era una comunidad que giraba en torno a un Dios al cual gritaban sus quejas, alabanzas y peticiones Juntos “si nos fijamos en el término, Dios, los salmos interpelan; si nos fijamos en el orante, los salmos expresan (…) los salmos subrayan el protagonismo humano”1. Era su necesidad  de expresar y compartir un sentir.

 El compartir es importante porque “Cierto, el salmo expresa una experiencia humana, pero no necesariamente ni inmediata a la del autor”2


1 Alonso Schökel, Treinta Salmos: poesías y oraciones, Ediciones Cristiandad, 1981, 25.

2Alonso Schökel, Treinta Salmos: poesías y oraciones, Ediciones Cristiandad, 1981, 25.

5 preguntas básicas de los salmos: ¿Dónde?

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¿Dónde? Con esta interrogante quiero ubicar en dónde eran utilizados estos canticos u oraciones en cuanto a las actividades religiosas y no en cuanto a ubicación geográfica. Porque si bien sabemos que los salmos de nuestras biblias provienen de Israel, también hay que tomar en cuenta que los salmos es un fenómeno que se repetía en el antiguo cercano oriente donde sus vidas giraban en torno a sus dioses y el culto era un fenómeno universal.

El contexto del salterio de los hebreos es el culto. Y es que en la vida individual o más bien familiar se hace presente el culto como un elemento indispensable a la hora de primicias, diezmo, fiestas, cosecha, en las responsabilidades religiosas, a la hora de penitencia, en momentos de angustia, cumplimientos de votos, por adoración y agradecimiento; y es aceptable esta lógica si se recuerda que Israel es un pueblo que vive alrededor de su Dios “viven y expresan su religiosidad”. Además el culto es el claro ejemplo de la viva relación y alianza de Dios e Israel.

 Por lo tanto para entender los salmos es importante entender el culto y más que todo el Dios de ese culto: primero, hay que comprender que se busca a un Dios que está vinculado directamente con la historia de su pueblo. Que Yahvé eligiera a Israel hace que en el culto Israel sea como uno y no como muchos individuos “el culto es, por excelencia, un evento que convoca, unifica, configura, compromete al pueblo de Yahvé”1.

 Segunda cosa que hay que entender es que el culto en parte está hecho para recordar las acciones salvíficas de Yahvé y los hechos que finalmente hacen que Israel sea quien es y que compromete a todo el pueblo con Dios. Según la mitóloga Kattia Chinchilla, los ritos y cultos (independientemente de la cultura y religión) no solo sirven para recordar sino para literalmente revivir un momento, “se reactualiza (el mito o el evento divino) por la fuerza de los ritos”2; por ejemplo cuando Israel festejaba la pascua estaban reviviendo el momento en que Yahvé los sacó de Egipto.

 Así, entendiendo la importancia colectiva del culto, comprendemos la importancia de que los salmos fueran para la comunidad “no es raro constatar que algunas expresiones de apariencia individual puedan tener una dimensión colectiva”3, que fueran para que todos los repitieran y los interpretaran según sus experiencias y contexto a través del tiempo.

Es impresionante ver como actualmente la música eso es lo que logra o intenta: expresa un sentir, lo da a conocer a la colectividad, la gente lo adapta y lo reinterpreta según sus experiencias personales y lo repite. ¿Por qué no seguir haciendo eso con los salmos?

Repetir y revivir esas experiencias hermosas con Dios y que pasen a formar una relación viva con Él, como la que intentaba lograr Israel, gracias a Jesucristo hoy puede ser una realidad.

1 Armando J. Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, Antiguo testamento: Vol. II Libros proféticos y sapienciales, Editorial verbo divino, 2007, 625.

2 Kattia Chinchilla Sánchez. Conociendo la mitología. Editorial Universidad de Costa Rica, 2010, 20.

3 Armando J. Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, Antiguo testamento: Vol. II Libros proféticos y sapienciales, Editorial verbo divino, 2007, 625.

5 preguntas básicas de los salmos: ¿Cuándo fueron escritos?

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Conocer la fecha en la cual fue escrito un texto puede ayudarnos a entender por qué fue escrito, nos dice que estaba ocurriendo en ese momento en un lugar especifico y podemos deducir como eso influenció o no al escrito y como el escrito influenció en la historia.

¿Cuándo?

Fue hasta la época moderna en que se planteo la interrogante de cuando se escribieron verdaderamente los salmos. Y todavía existe un debate de diferentes puntos de vista acerca de cuándo pudo haberse escrito este libro.

Muchos creen que gran parte de los salmos fueron escritos a finales del siglo VI a.C., en una época posterior al destierro; otros piensan que se escribieron desde antes del destierro, en la época de la monarquía. También se cree que “la mayoría de los salmos fueron escritos y reunidos durante la era davídica, o poco después (…)”1

Pero hay razones para pensar que los salmos son bastante antiguos, sobre todo porque algunos demarcan con su lenguaje ese carácter de antigüedad. Hay textos en donde elementos como el arca y el rey nos señalan que fueron escritos antes del exilio. No obstante leemos otros salmos donde aparecen elementos como la ley, esto hace pensar que fueron escritos después de exilio de Israel.

Parece imposible establecer una fecha exacta en la historia, en el cual se haya escrito o reunido el salterio. Pero no hace falta buscarlo ya que los salmos al tratar experiencias humanas parecen siempre ser actuales por lo que una fecha no es necesaria para comprender su contenido, son más relevantes otros elementos.El salterio “vivió al ritmo de esta historia (de Israel)”2, reúnen siglos de oraciones de un pueblo, repetidas y adaptadas a nuevos contextos, o sea releídas y enriquecidas.

Los cristianos, o los autores del nuevo testamento, fueron los que hicieron una de la más grandes relecturas de los salmos “que lo interpretan todo él (el salterio) como una gran profecía acerca de Cristo y de la iglesia”. También dentro del mismo Antiguo Testamento y en el mismo salterio existen vestigios de que los salmos han sido reinterpretados.

Aun hoy nosotros deberíamos seguir buscando una nueva lectura de los salmos según nuestro contexto histórico y social, según nuestras necesidades y esperanzas, victorias y alegrías. Los salmos son textos que deberíamos repetir y reinterpretar, para eso fueron escritos ya que “las grandes experiencias de la vida humana, tanto personales como colectivas, tienen evidentemente tendencia a repetirse”3 y siempre seguiremos siendo humanos con problemas, victorias y una gran necesidad de comunicarnos con los demás y con un ser superior.

Más que buscar una fecha específica para el salterio se puede deducir que es producto de la tradición, de la historia y las experiencias humanas de un conjunto de personas que se mantenían orando y que deseaban compartir con los demás para unirlos en un mismo sentir.

1 Biblia de Estudio, Editorial Mundo Hispano, 1999, 806.

2 Matthieu Collin. El libro del los salmos. Estella: Verbo Divino, 1999, 32.

3Matthieu Collin. El libro del los salmos. Estella: Verbo Divino, 1999, 32

5 preguntas básicas de los salmos: ¿Quién los escribió?

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¿Quién?

Como se ha visto muchos salmos son atribuidos a distintos personajes como si estos fueran sus autores, en especial a David, “el dulce salmista de Israel”1.

Durante mucho tiempo las iglesias y la gente le atribuyó a David los salmos, porque en el nuevo testamento se menciona a este personaje como compositor de estos,  pero  “Cuando el NT cita un salmo y presenta a David como autor simplemente está recogiendo el común sentir de los contemporáneos y en particular del pueblo judío; esta tradición, como era lógico, fue asumida también por la iglesia naciente”2.  No obstante no quiere decir que él sea el único autor del salterio.

 Hay que tener en cuenta que pudo haber muchísimos autores y algunos desconocidos para nosotros: era una costumbre atribuir un escrito a alguien significativo para que el texto tuviera más importancia. Quizá  muchos salmos pudieron ser compuestos dentro de un contexto familiar.

También el hecho de que algunos salmos suponen un momento posterior en la historia al reinado de David contradice el pensamiento de que él fuera su autor predilecto.

Otra razón por la que aun atribuimos al personaje de David al salterio es porque en algunos de los encabezados sale su nombre, pero en su forma en hebreo no necesariamente esta especificando que el salmo haya sido escrito por él; puede ser que el salmo se refiere a esa persona, o sea que el salmo hable de David.

Es importante mencionar que eran canciones hechas para la comunidad, coplas cuyo fin era que las repitiera el pueblo en el culto y no tanto que se recordara su autor. Aquí también hay que rescatar que los salmos son hechos para cantar en comunidad, o sea los “¿quién?” que antes nos preguntamos termina siendo los ¿quiénes? Son cantos del pueblo.

Como se observa el quién nos lleva directamente a responder dos preguntas más: Cuándo y dónde.

1    2Samuel 23:1

2   Armando J. Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, Antiguo testamento: Vol. II Libros proféticos y sapienciales, Editorial verbo divino, 2007, 626.

El quién, cuándo, dónde, por qué y qué del salterio: 5 preguntas básicas de los salmos.

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 Muchas veces nos preguntamos esas cinco interrogante acerca de los libros de la biblia, sus respuestas (aunque la mayoría son una solo son una aproximación a la realidad) son importantísimas para poder estudiar el texto.

Entender el contexto de un escrito es fundamental y, cómo explica el intelectual, Octavio Paz; “No basta decir que la obra (…) es un producto de la historia; hay que añadir que la historia también es un producto de esa obra”. Si comprendemos mejor el contexto de la obra podemos entender mejor el impacto de la obra en esa historia y en la actualidad.

 Estos días estaré publicando el quién, cuándo, dónde y por qué se escribió el salterio, además de qué contiene.

Generalidades de los Salmos

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 Estos días estaré publicando alguna información de los Salmos. La aquí presente explica resumidamente la razón de que este libo reciba el nombre de Salmos y cuál es su nombre en hebreo. También en que parte del libro sagrado de los hebreos se ubica el libro de los Salmos, cual es su numeración en la biblia griega y en la hebrea y por último la división o colecciones dentro del libro de Los Salmos. Mañana estaré publicando Las 5 preguntas básicas de los salmos.

El Libro de los salmos  es un libro de poesía religiosa hebrea que forma parte del Tanaj judío y del Antiguo Testamento cristiano. Está incluido entre los llamados Libros Sapienciales. También se le conoce como Alabanzas o Salterio. Suele encontrarse entre los libros de Job y Proverbios.

 Nombre, ubicación, numeración y colecciones de los salmos

En la Biblia de los hebreos el libro de los salmos, que contiene 150 poemas, se le llama Libro de alabanzas ((en hebreo תְּהִילִיםSefer tehillim ), tehillim significa alabanza. Matthieu, en su libro “El Libro de los Salmos”, explica que la palabra thilla aparece solo una vez en el salmo 145. No obstante otras palabras aparecen muchas veces, como en el caso de mizmor que se lee en el encabezamiento de 57 salmos,  esta palabra designa una composición poética que se es acompañada por un instrumento de cuerda, de allí el término griego que traduce esa palabra es salmós que en nuestra traducción castellana es Salmos.

Otro título que empelan los manoscritos griegos del antiguo testamento es psalterio, de este se deriva el término salterio. Es importante resaltar la razón por la cual en hebreo se llame Libro de alabanzas : “no todos los salmos son himnos de alabanza, pues en lo que ellos predomina son las súplicas o peticiones” 1 

Que fuera llamado tehillim por los hebreos señala la importancia que le dieron los últimos recopiladores judíos a esta agrupación de oraciones. El hecho de que Mizmor este más utilizada y provenga del verbo zamar, que significa contar acompañado de un instrumento, lo hace un termino más apropiado para el conjunto de poemas u oraciones. De todo esto podemos deducir lo que nos explica El Comentario Latinoamericano: el nombre de los salmos se refiere a una composición poética con una índole religiosa. Y precisamente su contenido refleja eso. Lo veremos después.

 Los hebreos agrupan sus libros sagrados en tres colecciones: la Ley, los profetas y  los escritos. Los Salmos estan ubicados en la colección de los Escritos, es el primer escrito. Los Salmos son como una gran colección de poemas todos muy diversos en sus temas y estilos; “por algunos vestigios y por el modo como en la tradición se mencionan algunos Salmos, se puede hablar de colecciones menores dentro del salterio(…)”2

 “En las biblias hebreas impresas, el Salterio está siempre en primer lugar en los Escritos, seguido de Job y de proverbios”3 

Es importante mencionar que el libro de los salmos en la biblia griega esta muy de acuerdo con la biblia hebrea en lo que es contenido y orden, y que en ambas el libro se encuentra encabezando la sección de los Escritos. Solo hay varias diferencias: una es que la biblia griega contiene un salmo 151 y otra es que las divisiones son diferentes ya que los salmos 9 y 10 se agrupan juntos en el texto griego, al igual que los salmos 114 y 115; y los salmos 116 y 147 del hebreo se dividen en el griego. Por esta razón es que las traducciones modernas utilizan la enumeración de la biblia hebrea u ofrecen las dos enumeraciones poniendo una de ellas dentro de un paréntesis .

Dentro del salterio se pueden encontrar pequeñas colecciones, el problema es que hay diversos criterios para clasificar las colecciones. Hoy, nuestro slaterio esta dividido en cinco libros basados en cuatro frases de alabanzas o doxologías que aparecen en algunos salmos; los cinco libros que se distinguen son: 1-41, 42-72, 73-89, 90-106, 107-150. Pero también existen indicios de que existían colecciones anteriores a la de los cinco libros por ejemplo la colección que se puede deducir a partir de los nombres que aparecen en los títulos de los salmos: las dos colecciones de David (la colección davídica mayor: Sal 1-41 y la colección davídica menor: Sal 51-72), de Asaf: 50; 73-83; de Qorah: 42-89; anónimos: 90-103 y una tercera colección de David: 111-114 y 116-118. “La primera colección davídica es bastante homogénea, y la mayoría de sus salmos dan a Dios el nombre de sagrado de Yahveh. La segunda colección davídica llama a Dios Elohim”4

 Precisamente otro criterio para clasificar otro tipo de colección es el nombre divino que se use para referirse a Dios y así se clasifican algunos salmos como Yahvistas o Elohistas “según prevalezca una u otra utilización del nombre de Dios; por ejemplo, 1-41 sería una colección Yahvista (273 veces Yahvé, 15 veces Elohim); 42-83 Salterio Elohista (200 veces Elohim, 43 veces Yahvé)”5 

Y también hay otras colecciones agrupados según los temas por ejemplo los salmos de peregrinación y los salmos aleluyáticos.

 Conocer los detalles de los libros biblicos facilita su comprención y si bien es cierto que muchas cosas estarán siempre fuera de nuestro entendimiento también hubo y hay personas que con pasión se han encargado de estudiar la biblia y revelarnos conocimiento valioso para hacer nuestros propios estudios e interpretaciones siempre tomando con fidelidad el texto y su contexto historico y literario.

1 Hilari Raguer, Para comprender los salmos, Estella: Verbo Divino, 2000, 17

2 Armando J. Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, Antiguo testamento: Vol. II Libros proféticos y sapienciales, Editorial verbo divino, 2007, 623

3 Matthieu Collin. El libro del los salmos. Estella: Verbo Divino, 1999, 24.

4 Hilari Raguer, Para comprender los salmos, Estella: Verbo Divino, 2000, 18.

5  Armando J. Levoratti, Comentario Bíblico Latinoamericano, Antiguo testamento: Vol. II Libros proféticos y sapienciales, Editorial verbo divino, 2007, 623.